Miré mi mano y tenía una bolsa negra (como las de basura), en su interior algo así como un objeto cuyo peso era el equivalente a un tarro de atún. Me ví corriendo junto a dos niños, estabamos escapando de algo o de alguien, y por eso siempre corríamos. Hasta que uno de los niños encontró la bolsa que hice desaparecer.
Después de esa imagen me vi con la misma bolsa en las manos, y empecé a correr, corrí como nunca antes, realmente sentía que mi vida dependía de ello, pero mas que de el correr, dependía de que las personas erróneas no tomaran la bolsa.
Empecé a correr, correr con todas mis fuerzas. Poco a poco sentía en cansancio, me daba cuenta que cada vez me costaba mas dominar mis piernas, veía como hombres se me acercaban con la intención de quitarme la bolsa, y la hice desaparecer para que no la encontraran. Cuando la hice desaparecer seguí corriendo para perderlos. Cuando me encontré con dos niños que también arrancaban de esos hombres y estaban tán cansados como yo, decidí continuar con ellos, porque era mejor que estuviéramos los tres a tener que enfrentármeles yo sola, era mejor si utilzaba a esos niños.
De repente avanzaba y alguién me preguntó donde la dejé, como si lo conociera de toda la vida le grité "¡debajo de un puente!". Y seguí corriendo mientras intentaba recordar la imagen de puente que se me vino a la mente cuando lo trasladé hacia allá.
Habían muchos puentes en la cuidad que había transformado en mi mente, y decidí ir a uno. Cuando viramos con los niños recordé mi sueño, y volvió a mi mente la imagen. El momento en que la encontraba era en la noche, y el que la encontraba era uno de los niños, y mi única participación era solo sonreir. Lamentablemente como no podíamos dejar de correr esto lo iba rememorando a medida que me dirigía penosamente zigzagueando por el cansancio hacia el primer puente que vi. Aún estaba claro, y los niños no supieron que hacer y no me siguieron, ni siquiera cuando ya estaba por internarme en la sombra bajo el puente y uno de los hombres se dió cuenta que estaba por ahí porque los niños nerviosos no quitaban la vista del puente.
Miré hacia atrás y vi a uno de ellos corriendo tán penosamente como yo lo hacía, solo que su mirada era fija y penetrante, solo atiné a esconderme en un espacio que me permitía la posibilidad de salir ilesa o de tener un daño seguro.
Escuchaba como los pasos estaban cada vez mas cerca mío y yo con los ojos cerrados, escuchaba los pasos cerca y no podía ver nada, escuchaba que estaba detrás mío y solo sue despertar.