domingo, abril 2

¿Cómo,o de qué manera puede afectar un nuevo conocimiento mi manera de actuar?
¿Cómo afectará esta noche en mis sueños lo que Freud me evidenció?
¿Afectará?
¿Seguirá igual?

La verdad es que ahora, solo podría presurar muchas conclusiones. Y probablemente ninguno de mis martillos de en el clavo.

Es interesante cuan maleables solemos ser al bombardeo informativo de nuestra era. Cuanto condiciona lo qu hacemos, la manera en que lo hacemos. ¿Cuánto tiempo dedicamos realmente al análicis de nuestra transformación?
¿Supongo que están al tanto de que es diaria?
Si no, ahora lo saben.

La verdad es que por mas que lo intento, el tener un registro de los avances y retrocesos que nuestra psiquis experimenta es complicadísimo. A veces hasta el notar nuestros cambios físicos semanales resula un trabajo conflictivo.

¿Que hacemos a diario, que no somos capaces de mirarnos?
O ¿Qué es lo que nos miramos a diario, que no logramos percatarnos de lo nos sucede?
¿Qué es lo que actualmente esta captando nuestras percepciones?
¿Qué está exitando a nuestras neuronas?
¿Tendrán algo que ver los cambios sociales frecuentes?

Es cierto que hay mucha información que obviamos, pero que asimilaremos tarde o temprano, como el facto que los osos polares sean zurdos. Quizás las dos veces que he oido esto, no lo he tomado en cuenta. Pero quizás mañana eso sea algún objeto de estudio, o una grantía, o el respaldo para otra de mis tesis sin sentido.

¿Somos seres inconsecuentes al tomar como referencia lo que pensamos y lo que hacemos?
¿Es acaso el tiempo en todas sus acepciones culpable? Si es solo una de las entidades creadas por el hombre. ¿O a caso todas las cosas están ahí para ser descubiertas y no creadas? ¿Somos obra de una creación o de un cagazo? Al menos los descubrimientos fueron fortuitos, nadie llego realmente a lo que quería, todos nos desviamos en el camino. ¿Pero el desviarse es malo? Al menos no me parece, es seguir algo, que también es relativo. Si yo siguiera siempre por la misma línea, sería inconsecuente conmigo. Yo profeso el vivir, el disfrutar, el conocer, y el avocarme solo a un propósito en esta vida, me hace sentir claustrada. Y la claustrofobia no me agrada. Tampoco ser una monja de claustro. Tampoco llevar una vida monástica, por muy contemplativa que esta sea.
Me atrae la emoción, no la permanencia, soy volátil por convicción, por esencia. Si algún ve que están atando a un suelo que nunca he pisado, ayúdame, a menos que me veas feliz experimento el nuevo placer de explorar los desconocido.

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